LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA DE LAS
POBLACIONES ATENDIDAS POR EL CONVENIO

 




CONTEXTO GEO-SOCIAL


Las actividades del convenio se desarrollaron en la zona rural de los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca y Antioquia, los cuales forman parte del macizo Colombiano y la cuenca del Río Cauca, que conforman ecosistemas estratégicos para el país por la biodiversidad que albergan, por su importancia en la producción y transporte de agua y por la concentración demográfica y de actividades económicas en torno a ellos.

Los 22 municipios elegidos se encuentran situados en las cordilleras de los Andes y hacen parte de microcuencas vinculadas al río Cauca. Estas zonas se caracterizan por ser montañosas, por tener un clima templado y por su gran riqueza en recursos naturales, hídricos y de biodiversidad, lo que los hace óptimos para las actividades agrícolas. En los cuatro departamentos se ha incrementado el deterioro ambiental debido al desconocimiento sobre el impacto de las actividades productivas y urbanísticas por parte de las comunidades, así como por los efectos de la ampliación de la frontera agrícola y de los cultivos ilícitos, la deforestación y la reducción de la protección de los nacimientos de agua.

Por estas razones, se ha incluido en el convenio el cuidado del medio ambiente y la introducción de prácticas productivas para un adecuado manejo y utilización de los recursos naturales, como elementos fundamentales para asegurar la sostenibilidad en la zona, recuperar la productividad agrícola y disminuir el potencial de conflicto por el deterioro ambiental, lo cual permita mejores condiciones de vida que faciliten la convivencia y la paz.

En los últimos años se ha agudizado el conflicto debido a la concentración de grupos armados y cultivos ilegales, que han motivado una amplia ofensiva militar, afectando especialmente a las comunidades rurales por el aumento de la violencia y la inseguridad. En los cuatro departamentos las comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas son víctimas recurrentes de violaciones de derechos humanos por medio de asesinatos, desapariciones forzadas, amenazas de muerte y desplazamiento interno.

Tras más de 40 años de conflicto armado, las poblaciones rurales, que representan el 23% de la población del país, se enfrentan a lo que algunos denominan “post conflicto”, en una situación de pobreza y falta de cobertura de sus necesidades básicas que se refleja, entre otros, en viviendas, instalaciones de producción y plantaciones agropecuarias deficientes e insuficientes.

Enfrentadas al riesgo de perder su tierra y recursos, muchas comunidades campesinas han adoptado estrategias de resistencia, intentado permanecer en sus territorios. Esto ha tendido a dejarlas aisladas y en peligro de ser confinadas por los grupos armados irregulares, con graves consecuencias para su salud y nutrición.

 


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